«Dinero y boom farmacéutico», a propósito del insomnio y la píldora anticonceptiva

¡Oh, doctor, no puedo dormir! Cuántas veces se dice eso, ¿verdad? Al igual que con mi artículo anterior ¿Qué sería de mí sin mi barra de labios?, volvamos al pasado sin perder de vista la perspectiva económica, a ver qué nos encontramos…

Érase una vez, allá por los años cincuenta, cuando surge el boom farmacéutico en Estados Unidos y, seguido, el económico. Hacían medicamentos de todos los tamaños, colores y motivos. ¿Querría decir otra cosa Mary Poppins con aquello de las píldoras que os dan..?

Hay anécdotas miles, contaré dos. La primera: las señoras de clase alta, para adelgazar, iban al restaurante de moda y no comían, sólo se limitaban a sentarse, ver y dejarse ver, junto a sus acompañantes y modelos de alta costura, porque antes de salir de casa ya habían tomado anfetaminas para mitigar el hambre y estar activas.

Y la segunda la localizo en los estudios de cine. Allí las píldoras sí que eran como caramelos. Cada gran estudio tenía su propio médico, al cual recurrían todos los actores y actrices… Y Marilyn Monroe era una de ellas. Insomnio. No conseguía dormir sin ellas (como casi nadie en esa época).

«Lo terrible de esos años fue la accesibilidad a fármacos que iban por delante de la diagnosis médica, en este caso psiquiátrica, y en enfermedades que hoy serían tratables de otro modo eficazmente».

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