Nanopolvos – Cuando el tamaño sí importa

Siguiendo la estela del artículo anterior «Sobre huesos y piedras: a propósito de los biomateriales», hoy hablaremos de nanopolvos, más conocidos como nanopartículas, abarcando un pequeño grupo de ellas que nos ayudan en la salud, tanto de nuestro patrimonio cultural como de nuestro organismo.

Nanopartículas – Datos de interés

Como sabéis, las nanopartículas son aquellos materiales en los que al menos una de sus dimensiones mide entre 1 y 100 nanómetros (1 nanómetro equivale a una mil millonésima parte de un metro). Sus propiedades suelen ser distintas a las que presenta el material en dimensiones de sólido volumétrico, lo que las hace tremendamente atractivas para el estudio de nuevas y futuras aplicaciones. Si aún no lo habéis hecho, os recomiendo encarecidamente la lectura del artículo «Química y Nanotecnología: Premio San Alberto Magno a la mejor Tesis Doctoral».

Copa de LicurgoDesde hace unos años (más bien desde la década de los 90), nos hemos ido familiarizando con su nombre. Pero convivimos con nanopartículas desde hace milenios. De hecho, la civilización egipcia ya usaba coloides de oro por sus propiedades ópticas y medicinales: se creía que ayudaban a conseguir la eterna juventud. Al igual que en la Antigua China, donde eran utilizados además como colorantes inorgánicos para ultimar los detalles de su famosa porcelana. Como ejemplo, también citaremos la copa de Licurgo (Antigua Roma, siglo IV) que cambia de color de acuerdo a la posición en la que se coloca el observador, es decir, conforme la luz se comporte al incidir en ella: presenta un color verde con luz reflejada, y uno rojo rubí con luz transmitida. Con todo ello, hubo que esperar hasta 1857, año en el que Faraday realizó el primer estudio sistemático, realizando síntesis y comprobando las propiedades de los nombrados coloides de oro.

Como dijimos antes, las propiedades que presentan las nanopartículas difieren de las que se conocen y esperan en el sólido volumétrico del que proceden. ¿Por qué? Porque a medida que la dimensión se reduce, sobre todo en el intervalo de 1-10 nanómetros, los efectos de tamaño y superficie son cada vez más notables. Esto abre un universo de posibilidades y por ello muchos investigadores dedican horas en aislarlas, estudiarlas, fabricarlas y aplicarlas. Leer más de esta entrada

A %d blogueros les gusta esto: